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Cómo Preparárnos Para Un Parto Consciente

Prepararse para la llegada de un hijo es algo que suena lógico hacer y que en general todas hacemos de una u otra forma. Cada día escuchamos con más frecuencia que las parejas están más conectadas e involucradas en este proceso, lo cual van logrando a través del empoderamiento y las ansias por ocupar un lugar protagónico, donde el parto sea una vivencia propia de madre y padre.

Cuando hablamos de la preparación para el parto, es importante considerar tres elementos (Cuerpo, Mente y Emociones) y ver de una manera holística la llegada al mundo de un hijo. Creer que las visitas prenatales y un poco de ejercicio físico es suficiente, puede ser complejo. Es necesario mucho más…

¿Cómo prepararnos?

El trabajo de parto, sobre todo un trabajo de parto fisiológico, sin la presencia de fármacos o intervenciones innecesarias (tales como episotomía de rutina, oxitocina sintética sin una indicación real o anestesia epidural aún cuándo la mama está soportando bien el trabajo de parto, etc), se asemeja al esfuerzo de un maratón. Imaginemos ahora que una persona común y corriente sin una rutina de entrenamiento para dicho esfuerzo se despierte una mañana y diga: “Me desperté con ganas de correr la Maratón de Santiago (42.195 km), así que me inscribiré y veré que pasa”. Las probabilidades de que esa persona no llegue ni siquiera a los 10 km es grandísima, o sí llega un poco más lejos, seguramente será con un gran costo; con lesiones en su cuerpo y un desgaste emocional impresionante, lo que en consecuencia traerá mayor frustración, dolor y una fatiga a nivel físico, mental y emocional. la idea de prepararnos es prevenir todas esas molestias asociadas al parto y que pueden ser manejadas con más tranquilidad.

Cuándo hablamos de un parto fisiológico, tenemos que estar conscientes que estamos hablando de un despliegue tremendo de esfuerzo físico. Y como cualquier tipo de esfuerzo corporal de gran intensidad, como una maratón o escalar una montaña, para realizarlo se requiere de entrenamiento físico y mental.

La preparación corporal:

En un embarazo saludable el ejercicio físico trae beneficios tanto para la madre como para el bebé. Para la mamá, ayuda física y psicológicamente, incluyendo un mejor manejo del aumento de peso, una mejor función cardiovascular y mayor elasticidad en las articulaciones, lo que hace disminuir considerablemente el riesgo de desarrollar diabetes gestacional o preeclampsia. Al mismo tiempo el beneficio se extiende a un aumento de las hormonas Dopamina, Serotonina y Endorfinas lo que propicia una sensación de bien estar y felicidad, disminuyendo la probabilidad de desarrollar insomnio y depresión pré-parto.  En tanto los bebés, se benefician con una reducción del porcentaje de grasa corporal al nacimiento, lo que se mantendrá en las etapas subsecuentes.

En la preparación corporal es importante incluir la preparación del piso pélvico que ayudará en la prevención de la incontinencia urinaria y fecal. El piso pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto. El peso extra del embarazo y el trabajo de parto ejercen una presión importante en esta zona, la falta de tono muscular puede ocasionar distintos tipos de problemas,por eso la prevención es siempre el mejor remedio. Para tonificar dichos músculos hay un grupo de ejercicios bastante simples, denominados Kegel, que se puede hacer en casa o contratar kinesiólogos especialistas para aprenderlos y practicarlos.

La preparación mental:

La mente juega un papel fundamental acá, y es por eso que se debe mantener un equilibrio en el trabajo y sincronía de cuerpo y mente. Si cuidamos el cuerpo para que esté súper tonificado y logramos contar con mucha resistencia física, pero a la vez se siente un temor incontrolable y un desconocimiento del proceso, estos últimos factores no permitirán que la naturaleza tome su curso y la fisiología, de un cuerpo en óptimas condiciones, realice su labor.

Es necesario distinguir dos aspectos muy diferentes: sentir dolor y sufrir. Experimentar intensidad corporal es lo que denominamos dolor. Por ejemplo, cuándo nos quemamos un dedo, nos cortamos con un cuchillo o nos quebramos un miembro estamos experimentando dicha intensidad. Tan luego ocurre el evento, nuestro cerebro recibe la información y todo nuestro cuerpo responde a ese estímulo. Ahora el sufrimiento tiene otra connotación. Los humanos empezamos a sufrir, cuándo además de experimentar la intensidad que un dolor puede provocar, empezamos a enviar mensajes tales como miedo, desesperación o falta de control. Es lo que pasa cuándo decimos: “Dios mío me voy a morir, no soporto más, esto no va bien, algo muy raro pasa acá, es mucho para mí, no puedo, etc.” Ese estado mental intensifica las sensaciones y entonces empezamos verdaderamente a sufrir.

Pasos para manejar y aliviar el dolor 

El primer paso para entrenar la mente para un trabajo de parto, es indudablemente, a través del conocimiento de cada una de las etapas del embarazo y trabajo de parto. No contar con información de calidad, puede generar miedos innecesarios que impactarán fuertemente en el nacimiento.

El segundo paso, es entrenar la mente para adquirir un control en situaciones intensas. Eso se puede obtener, a través de ejercicios de respiración, meditación, hipnosis, mantras, Yoga, entre otros. Cada mujer debe buscar la opción que más le acomode, lo importante es considerar, que tanto importa preparar el cuerpo como preparar la mente.

Es importante reforzar que el trabajo mental es para la pareja. Obviamente es mamá quien estará sintiendo más fuertemente las sensaciones en su cuerpo, pero la pareja tiene un papel fundamental en acompañar, apoyando y conteniendo a la mujer, para que así sea más fácil dominar la situación y alcanzar el autocontrol para no caer en pensamientos q lleven al sufrimiento.

Las emociones siempre estan en nosotros acompañandonos en  nuestras vidas. En el periodo de embarazo y parto todo es un cambio, el grado sensibilidad de la mujer es intenso y grande.

Es  importante conectarse con nuestra historia personal, reflexionar y comprender cuáles son las emociones que se encuentran presentes con respecto a la maternidad y a esa gran transición que es el nacimiento de un bebé. Por ejemplo, situaciones ocurridas en nuestra infancia y niñez con respecto a nuestra relación con nuestros padres, pueden aflorar e interferir durante este período. Es importante también revisar nuestra propia experiencia de cómo hemos nacido y nuestra percepción construida con base a la información que recibimos de nuestros seres más próximos, es decir, ¿cómo mi familia concibe los nacimiento, hubieron muchas historias de miedo, situaciones traumáticas o se concibe el nacimiento como un evento natural y hermoso? Todos esos aspectos generan emociones positivas o negativas en este periodo. Identificar y abordar conscientemente esta historia emocional es importante.

Por otro lado, la preparación emocional también debiese ser una tarea para mamá y papá, ya que las emociones y percepciones del papá, influirán de manera directa en las percepciones y sensaciones de la mujer y del bebé.

Cuentanos de qué manera te estás preparando o te preparaste para el nacimiento de tu hijo o qué diferencias hizo la preparación entre un parto y otro.

 

Cariños

Tania Scamarone

Psicóloga e Instructora de Yoga Prenatal

Telf. 989222077

Posted in Yoga para Embarazadas

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